Orzeł Biały, el Águila Blanca, es el símbolo nacional y escudo de armas de Polonia, representando la soberanía, fuerza e identidad nacional del país. El Águila Blanca aparece en la bandera polaca, documentos oficiales e instituciones gubernamentales, sirviendo como encarnación visual de la estadidad polaca. El símbolo tiene raíces antiguas, apareciendo en la heráldica polaca e imágenes reales desde tiempos medievales, convirtiéndolo en uno de los emblemas nacionales más antiguos de Europa con significado histórico continuo.
El Águila Blanca lleva un profundo significado en la conciencia nacional polaca y la memoria histórica. Según la leyenda polaca, la imagen del águila se originó de la visión de un príncipe polaco quien vio un nido de águila blanca en las orillas del río Vístula, inspirándolo a establecer Varsovia como la capital de Polonia. Esta historia de origen legendario conecta el símbolo nacional con la fundación misma y el destino de Polonia como nación. A lo largo de la historia, el Águila Blanca ha representado autoridad polaca, independencia y la continuidad de la civilización polaca a través de períodos de conquista y partición.
La importancia del símbolo se intensificó durante períodos cuando Polonia perdió su independencia. Durante las particiones cuando Polonia fue dividida entre Rusia, Prusia y Austria, el Águila Blanca permaneció como un poderoso símbolo de conciencia nacional polaca y la esperanza de independencia restaurada. En el siglo XX, el águila se convirtió en símbolo de reunión para la resistencia polaca durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación comunista, representando el espíritu indomable polaco y el deseo de libertad.
Hoy, el Orzeł Biały aparece en todas partes en la expresión cultural polaca, desde edificios gubernamentales hasta arte folclórico e imágenes religiosas. Para las comunidades polacas en todo el mundo, incluido el Área de la Bahía, el Águila Blanca simboliza conexión con la nación polaca y orgullo en el patrimonio polaco. El símbolo aparece en eventos culturales, celebraciones y memoriales, sirviendo como poderoso recordatorio de la identidad de Polonia y los valores de independencia, fuerza y dignidad nacional que los inmigrantes polacos trajeron consigo a América.